Ocho restaurantes de la Vall de Llémena crean la marca "Cocina de las Carboneras" para promover lagastronomía local. Los cocineros asociados organizan cinco jornadas gastronómicas anuales basadas en los productos de la comarca. La nueva marca quiere ser además un instrumento de dinamización.
Ocho restaurantes del Valle de Llémena se han asociado bajo la nueva marca comercial "Cocina de las Carboneras", con el objetivo de promover la gastronomía de la zona.
La "Cocina de las Carboneras" quiere convertirse en uno de los principales atractivos del Valle a nivel turístico y las aspiraciones de los cocineros locales es generar turismo de proximidad en la zona, alrededor de la gastronomía. Asimismo, los restauradores de la comarca pretenden incentivar el consumo en el actual contexto de crisis económica. Los asociados son de momento tres restaurantes de Canet d'Adri: Can Joan d'Adri, El Celler de l’Adroher y La Sala de Canet, tres de San Gregorio: El Recó d’en Pep, Els ocells Perduts y la Rostisseria El Paraje; uno de Cartellà: Can Xifrà, y uno de Granollers de Rocacorba: Can Perot.
La iniciativa, sin embargo, tiene las puertas abiertas y estos restaurantes esperan que en el futuro se vayan incorporando nuevos asociados para hacer crecer la marca y su popularidad. Los chefs que participan de esta iniciativa explican que el objetivo es "sumar esfuerzos para salir todos juntos de la crisis". Añaden que "no nos podemos lamentar y tenemos que ser más creativos que nunca para afrontar esta situación". Los cocineros apoyan la idea de que la estrategia para reactivar la economía en el Valle de Llémena es trabajar juntos: "No debemos hacer la competencia unos restaurantes a otros, tenemos que defender el territorio y hacer que venga gente. "Debemos sumar”. Y es así como, bajo el paraguas de la "Cocina de las Carboneras", los restaurantes del Valle de Llémena, prevén organizar hasta cinco jornadas gastronómicas anuales, basadas en los productos de temporada y la cocina tradicional, pero sin renunciar a la modernidad ya la creatividad en los fogones.
Las diferentes muestras están repartidas durante los doce meses del año, pero es durante los meses de mejor tiempo que se concentran la mayoría de las jornadas. Así, entre mayo y octubre siempre habrá menús especiales en las cartas de los restaurantes del Valle, inspirados en diferentes productos de la tierra. La presentación de la nueva marca de la "Cocina de las Carboneras" se ha querido hacer coincidir con el inicio de las jornadas gastronómicas de la cocina de “remensa”, originaria de los campesinos de la Cataluña feudal y basada en platos típicos de una época en la que aún no se habían importado productos de América como la patata, el tomate o el pimiento.
En los meses de julio, agosto y septiembre se han celebrado las jornadas propias de la cocina de las carboneras. Los cocineros han aprovechado el buen tiempo para abrir sus terrazas y ofrecer platos frescos en medio de un entorno paisajístico de primer orden. En octubre se dará paso a las jornadas de la cocina del chocolate. Los restaurantes del Valle incorporarán este ingrediente en sus creaciones para dar un toque de modernidad a la cocina tradicional catalana. Y si los cocineros del Valle cierran el año con la modernidad, el mes de enero, el año comenzará con la cocina de la cazuela, con los menús más tradicionales y recordando las recetas de nuestras abuelas. Con la llegada de la primavera, el mes de marzo se celebrarán las jornadas de la cocina de la colmenilla y la trufa, productos autóctonos del Valle.
Homenaje a los antiguos carboneros.
La marca "Cocina de las Carboneras" es el instrumento que estos restaurantes usan para promover la gastronomía local, pero al mismo tiempo quiere ser un pequeño homenaje al oficio de los antiguos carboneros que el siglo pasado trabajaban en el Valle de Llémena. Antes de la llegada del gas, la gasolina y la electricidad, los cocineros del Valle utilizaban el carbón vegetal para encender sus fogones. Este era un bien más bien escaso que fabricaban artesanalmente los desaparecidos carboneros. El oficio se desarrollaba en bosques, principalmente de encina, y con la madera de estos árboles es construían las carboneras, de donde se extraía el combustible. Así, los carboneros se convertirían en imprescindibles años atrás, a pesar de que su trabajo estaba a menudo muy mal pagado y con unos costes de producción muy elevados. Se calcula que de cada 100 kilos de leñas se hacían 25 de carbón.
El Valle de Llémena situado al Oeste de La Ciudad de Girona
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